Si gana Biden, habrá un nuevo deshielo con Cuba, pero nadie quiere que lo manden en su casa

La política de Washington frente a Cuba, como muchas otras del presidente Donald Trump, no seguirían vigentes si el candidato presidencial demócrata Joe Biden resultara elegido. La pregunta es: ¿cuándo, cómo y, sobre todo, hasta dónde se restablecería con Biden aquella política de compromiso de Barack Obama con La Habana?

Trump ha tenido como práctica desactivar muchas de las políticas de Obama. Es previsible que Biden, habiendo pertenecido a aquella administración, las restaure o, mejor aún, las reinvente. Biden navegó bajo las velas de Obama, pero también deberá establecer su propio rumbo como mandatario de la primera potencia mundial. Ese podría ser el caso con la política hacia Cuba.

Biden se lo dijo en abril a la cadena CBS 4 News, cuando mencionó un detalle interesante para quienes seguimos de cerca el siempre complejo estado de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. “Sí, la restablecería -refiriéndose a la política de compromiso de Obama-. En gran parte, volvería a ella. Insistiría en que ellos mantuvieran los compromisos que dijeron que crearían cuando nosotros, de hecho, establecimos la política”, dijo Biden.

El señalamiento de “compromisos incumplidos” por parte de Cuba es relevante porque ese país, aludiendo a su soberanía y al espíritu de igualdad en aquellas negociaciones, nunca admitió darle algo a Washington, o que lo fuera a hacer, a cambio de las concesiones estadounidenses en el proceso de deshielo.  Y la pregunta permanece: ¿hubo compromisos o promesas incumplidas, o es una de las imprecisiones de Biden?
De todas formas, ahí encontramos el nudo gordiano del posible restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre los dos países. ¿Cuánto debe ofrecer La Habana en las negociaciones, si es que lo debe hacer, y cuánto está dispuesto a conceder Washington y a cambio de qué?

Hay que mencionar la singular historia de dichas relaciones. Incluso antes de la independencia de Cuba frente a España, Estados Unidos tuvo respecto a la isla una voluntad de dominio político y territorial. Un buen precedente es la carta de Thomas Jefferson a propósito de que Cuba fuera un estado más de la Unión. Por eso es perfectamente entendible el sentimiento nacionalista en la isla ante Estados Unidos, no nacido de la revolución de Fidel Castro sino inspirador de ella. De ahí la legítima posición de Cuba ante las injerencias en su soberanía. Todo asunto interno debe ser resuelto dentro de la nación cubana y por cubanos.

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